Pakito Manero
Agosto 9, 2026
¿Qué le está pasando a los Dodgers?
La mala racha de los Dodgers ha llegado a 8 de los últimos 9
En el béisbol no hay nada más fácil para los analistas de ocasión que agarrar el micrófono para repetir la misma frase: "el dinero no compra campeonatos". Vamos a poner las cosas en su lugar antes de caer en simplismos.
Quienes le vamos a los Dodgers y seguimos al equipo día a día, sabemos que esa narrativa choca de frente contra la realidad: Los Ángeles Dodgers son los actuales bicampeones de las Grandes Ligas.
Ganaron en el campo, levantaron el bellísimo trofeo dos veces seguidas y han demostrado que la cartera, cuando se combina con desarrollo de picheo e inteligencia, da resultados de Anillo.
Precisamente cuando una aplanadora de este calibre se traba de la noche a la mañana, nos duele y nos exige ser críticos. Lo que estamos viendo en agosto no es un tema de presupuesto ni de soberbia.
Es un bache beisbolero puro.
Tras caer este domingo 4-2 ante los Diamondbacks en Phoenix, "Los datyers" cerraron un tramo de pesadilla cayendo en ocho de los últimos nueve partidos (con derrotas ante Boston, la barrida en Wrigley Field ante los Cubs y esta serie perdida en Arizona).
Pasaron de romper el mercado trayendo al Cy Young Tarik Skubal a meter la cabeza en un pozo del que cuesta salir.
La rotación al descubierto
En cuanto se confirmó la llegada de Tarik Skubal procedente de Detroit, la prensa en Estados Unidos vendió la idea de que la Serie Mundial estaba entregada. Juntar a Skubal en la rotación impone respeto, pero el béisbol no es un videojuego donde sumas medias de 99 y en automático ganas por blanqueada.
El reacomodo tras la fecha límite de cambios siempre exige acoplamiento. El problema es que los medios no perdonan: en cuanto pierdes tres series seguidas tras meter el bombazo del verano, los titulares cambian de "el equipo invencible" a "el fracaso millonario".
La realidad en el dugout es que se están moviendo roles y se asimila la presión extra de que cualquier rival se juega el partido de la vida cada vez que se mide al bicampeón.
Para entender este desplome de 8 derrotas en 9 juegos hay que revisar la libreta de anotaciones y ver a los pitchers que han saltado a la loma esta semana:
Roki Sasaki: Tuvo una salida aceptable en Arizona permitiendo 2 carreras en 6 entradas, pero se fue sin decisión tras la remontada rival.
Yoshinobu Yamamoto: Logró caminar el juego del sábado para la única victoria (2-1 en extra innings), pero la carga en los brazos abridores es evidente.
Justin Wrobleski: Saltó al juego del domingo permitiendo daño temprano que terminó sellando el 4-2 definitivo.
Con ausencias pesadas por lesión en la rotación como Blake Snell y Tyler Glasnow, Dave Roberts ha tenido que echar mano de aperturas cortas y novatos. Si tus abridores no te caminan mínimo seis entradas con autoridad, revientas al bullpen.
Y cuando cierras con un relevo desgastado donde cerradores como Edwin Díaz han sufrido blown saves dolorosos (como el jonrón que le dejaron ir en la novena entrada en Arizona), la moral se va al suelo.
Madero frío
No todo es culpa del pitcheo; los maderos también se enfriaron feo.
Tener a Shohei Ohtani, Mookie Betts, Freddie Freeman y Kyle Tucker en los primeros turnos infunde terror, pero los números de estos nueve partidos muestran un apagón preocupante.
El promedio de carreras anotadas del equipo se desplomó a 3.2 carreras por juego en esta mala racha. Con corredores en posición de anotar (RISP), el equipo ha bateado apenas para un raquítico .185 de promedio colectivo, dejando a decenas de corredores varados en base por juego.
Salvo por batazos esporádicos (como el sencillo remolcador de Ohtani en la décima entrada el sábado o jonrones solitarios de Andy Pages y el mismo japonés), la ofensiva careció de contactos con el madero.
En el béisbol, cuando el bateo oportuno se apaga, obligas a tus lanzadores a trabajar en el alambre.
El ejemplo claro del bache en el que andan metidos los Dodgers en esta parte de la temporada.
— The Bunker Mx (@TheBunkerMx) August 10, 2026
Ohtani reta un lanzamiento, que no está ni cerca de estar fuera de la zona de strike. pic.twitter.com/m309MZIUGJ
¿Hay razón para el pánico?
Como aficionado de los Dodgers, toca mantener la cabeza fría.
Decir que el equipo está acabado por un bache en agosto es una exageración de quien no entiende este juego. Hablamos del bicampeón, de una novena que ya tiene anillos en sus dedos y un vestidor que sabe apretar las tuercas correctas hacia octubre.
Pero la crítica se mantiene: la jerarquía se demuestra en el terreno, no en las nóminas.
Si los Dodgers quieren asegurar, ya no digamos el tricampeonato, la postemporada necesitan que la parte alta del orden al bate despierte con hombres en base, que la rotación tome aire fresco con la recuperación de sus lesionados y que el bullpen recupere el candado en la novena entrada.
La temporada regular es larga, pero el margen de error empieza a acortarse.