Pakito Manero
Agosto 25, 2025
Noche Mágica con Caloncho en Martínez de la Torre
Caloncho y un concierto que tocó el alma en el Festival de las Juventudes 2025
Este fin de semana tuve la oportunidad de vivir una experiencia única en el Festival de las Juventudes 2025, realizado en la Expo de Martínez de la Torre, Veracruz.
Este evento reunió a cientos de jóvenes con ganas de celebrar, cantar y disfrutar de buena música. Caloncho venía y no era cualquier presentación. Algo me decía que esta cobertura iba a ser diferente. No me equivoqué.
Llegar a Martínez de la Torre siempre es grato, pero esta vez fue especial.
Desde que llegué a la ciudad se sentía una vibra especial. La ciudad estaba llena de movimiento, con gente que llegaba desde diferentes lugares con la misma intención que yo: ver a Caloncho en vivo.
La energía era contagiosa, el ambiente alegre y relajado, no como suele ser.
Caloncho salió al escenario con una vibra relajada, conectando de inmediato con el público veracruzano.
La tarde del concierto, la Expo de Martínez de la Torre se convirtió en un punto de encuentro para cientos, quizá miles, de jóvenes que llegaban de diferentes partes del estado e incluso del país.
El ambiente era vibrante, con ese espíritu libre y alegre que caracteriza a los festivales bien organizados. A pesar del calor, la gente no paraba de sonreír, cantar, tomarse fotos y buscar el mejor lugar frente al escenario.
Cuando Caloncho apareció, acompañado de su grupo, la ovación fue inmediata. La energía cambió por completo. Lo que siguió fue más que un concierto: fue una experiencia íntima, honesta y única.
Una noche de canciones viejas, nuevas y a capela
Desde el primer acorde supimos que no sería una presentación convencional.
Lo que nadie esperaba (y que hizo de este concierto algo inédito) fue que Caloncho decidiera cambiar por completo la dinámica del show.
En medio de la algarabía y los coros del público, Caloncho decidió romper la rutina: entre canción y canción, comenzó a interactuar con nosotros, contando anécdotas, sonriendo de forma genuina, como si estuviera tocando para sus amigos más cercanos.
En medio del escenario, con una conexión íntima con el público y sin previo aviso, se aventó algunas canciones a capela. Creando un ambiente mágico, como si estuviéramos en una bohemia entre amigos.
Silencio total. Ni un grito. Solo su voz, clara y tranquila, llenando el aire.
Fue un momento mágico, difícil de explicar si no estuviste ahí. Cantó “Como éramos antes” con tanta emoción que por un momento la fanaticada se sintió con un nudo en la garganta. Era como si cada palabra hablara directamente al corazón.
Una experiencia que no se repite
Otra joya de la noche fue cuando, para sorpresa de todos, empezó a cantar temas de su álbum Fruta Vol. II, esos que solían estar en sus primeros shows más grandes.
Escuchamos “Palmar”, “Chupetazos” y “Mango Taco”, todas coreadas por el público con una emoción que hizo vibrar la Expo.
Pero también hubo espacio para los grandes éxitos, esos que ya son himnos entre sus seguidores.
“Brillo Mío” encendió los celulares con luces encendidas ondeando al ritmo del beat suave; “Amigo Mujer” provocó abrazos y miradas cómplices entre parejas; y cuando sonó “Optimista”, literalmente todos bailaron.
Fue un viaje musical por su historia, por esas canciones que muchos conocemos de memoria pero que rara vez se escuchan en concierto. Al cantar se sintió como un regalo exclusivo para quienes estuvimos ahí.
Tuve la suerte de cubrir el evento y tomar fotos durante toda su presentación. A través del lente, pude captar sonrisas, lágrimas y abrazos; emociones puras provocadas por cada nota. No es exageración decir que fue uno de los conciertos más emotivos que he presenciado.
Al final del show, cuando ya se había despedido, el público no dejó de corear su nombre. Caloncho regresó una última vez al escenario, agradeció con humildad, y cerró la noche con una versión tremenda de "Somos Instantes" y “Naranjita, si carnal” que dejó a más de uno con la energía al mil.
Como fotógrafo y como fan de la música, pocas veces tengo la suerte de cubrir un concierto que se sienta tan auténtico. Fue la música en su forma más pura, acompañada por la calidez de la gente de Martínez de la Torre y la entrega total de un artista que sabe conectar desde la honestidad.
Si algo dejó claro este Festival de las Juventudes es que, cuando la música se vive con el alma, no importa el tamaño del escenario, sino la conexión que se crea. Y en esta ocasión, Caloncho logró algo simplemente inolvidable.
Salí de la Expo con el corazón cargado de buenos vibra. Caloncho no solo ofreció música, sino una experiencia que nos dejó con la memoria llena de momentos que no se repetirán.
No sé si Caloncho vuelva a presentarse así, tan íntimo, tan libre. Pero si no lo hace, me quedo feliz de haber estado ahí para contarlo.